Analytics, Free Data y otras Networks

Como gestionar nuestros datos para hacerlos más accesibles y útiles

Analytics, Free Data y otras Networks

En marzo del pasado año, la Universidad de Harvard publicó “An open letter to the Open Data Community” a través del Civic Analytics Network. Una de las misiones core que tenemos por delante es cómo gestionar nuestros datos para hacerlos más accesibles y útiles.

Crece el número de plataformas y apps que hacen posible gestionar esos datos de una forma sostenible. Por este motivo considero que los gobiernos locales deben ser efectivos a la hora de poner en valor el potencial de la información generada por la ciudadanía.

Los portales de open data actuales centran su misión en ofrecer datasets segmentados por categorías para su explotación, sin tener en cuenta el uso que puedan darle los usuarios. Se nos ofrece una información en bruto totalmente descontextualizada y sin herramientas que faciliten una visualización directa o una posible comparativa con datos de otras administraciones o ciudades del entorno, lo cual incentivaría las IDE geoespaciales que generarían una interfaz más amigable, además de incluir metadatos y distintas capas o niveles de tratamiento de la información.

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Otro de los problemas a los que nos enfrentamos es el volumen de datos y el manejo de los mismos a través de unos sitios que a menudo tienen errores o no están actualizados: ¿Podemos mejorar la calidad de los datos generados?¿Realmente necesitamos esta tipología de datos que la administración ofrece a la ciudadanía? Todavía no se ha explorado lo suficiente, la posibilidad de que los ciudadanos compartan sus datos sin exponer su privacidad de cara a tomar las mejores decisiones.

Puede que haya analistas interesados en temas demográficos o de movilidad en una ciudad, pero no está siendo una información proactiva, ya que los datos que llegan no lo hacen en tiempo real.

Con virtual lockboxes o tecnologías de screening (monitorización) que ya existen se podría acceder a una información mucho más valiosa y la ciudadanía podría decidir sobre los permisos que otorga cuando contribuye o toma decisiones en procesos participativos. Más que crear un repositorio de descargas hace falta un social hub de nodos locales, mediante un sistema similar al que propone el MIT (openPDS) o el Qiy Trust Framework.

Para organizar y proteger la información que facilitamos a compañías, gobiernos y agencias, lo ideal sería pasar un filtro para poder acceder a las bases de datos, sin tener que mercantilizarlos. Participar en programas como el Qiy Foundation podría ser un principio para hacer Big Data más sostenible.

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Lógicamente, ninguna corporación o gobierno está libre del expolio de datos a pesar de la encriptación o de las medidas de seguridad adoptadas. Pero el impacto sería menor si se apostara por lo Glocal y una descentralización que siguiera un modelo alternativo. Incluso tecnologías como PYBOSSA, los datos de participación, podrían ayudar en la investigación social formando parte de un proceso que crearía una comunidad de conocimiento a su alrededor.

Aceptamos pasivamente que redes de gran impacto social, se lleven hasta 50$ por cada cuenta registrada cada vez que ceden datos a terceros, sin contar con la sobreexposición al código malicioso que sufren los mismos al estar centralizada toda la información en unas cuantas compañías. Me pregunto por qué no devuelven el control de los datos a los usuarios. El World Economic Forum alerta sobre esta necesidad, ya que nuestros datos figuran en la mayoría de transacciones que realizamos y nuestra pérdida de autonomía es mayor a medida que minimizamos la privacidad.

El uso, la reutilización y la redistribución conforme a los deseos de los usuarios pueden ofrecernos recomendaciones personalizadas, portabilidad de los datos y monetización de los datos personales (si esa fuera nuestra preferencia) y una oportunidad excelente para el desarrollo de nuevos ecosistemas centrados en la persona.

La automatización y estandarización mediante iconos de privacidad similares al proyecto Mozilla Foundation y Aza Raskin crearían un lenguaje visual común para los sitios web, lo que abre un procesos de maduración sobre la regulación del eiDAS y la GDPR de la Unión Europea.

Si a todos estos factores le sumamos el creciente interés por el desarrollo de la inteligencia artificial, veríamos cómo el almacenamiento, el procesamiento y la comunicación (infraestructura de red) son elementos clave del Big Data que harán posible una mejora de la gestión de diálogos naturales (chatbots, venta cruzada o dirigida, etc) siempre que pensemos en cambios operativos, así como en procesos de trabajo y organización predictivos.